Bloemfontein y el Estado Libre de Orange

Quizás en ningún otro lugar de Sudáfrica pueda aplicarse con más verosimilitud el término “anchas y abiertas extensiones” que en su provincia central, el Estado Libre de Orange, donde vastas praderas de cultivo cereal y tierras de pastoreo para ganado se suceden hasta perderse de vista y donde el clima es vigorizante y serrano. Y casi en medio mismo de esta serenidad agraria y pastoral se distingue un racimo de prósperas minas de oro. Estos campos auríferos son en realidad el extremo sur de lo que se conoce como el “Arco Dorado” de Sudáfrica – el borde elevado de un inmenso plato de oro puesto de costado – extendiéndose 480 km desde el Estado Libre de Orange hasta el Witwatersrand oriental.

Bloemfontein es al mismo tiempo capital de la provincia y capital judicial de Sudáfrica, sede del Tribunal de Apelaciones de la Corte Suprema que es la autoridad judicial más alta. esta, pequeña pero elegante ciudad, sus históricas dependencias públicas están albergadas en un excelente complejo arquitectónico.

Señalando la frontera oriental del Estado Libre de Orange se eleva una cordillera de bellos cerros, los Malutis. Están compuestos fundamentalmente por piedra caliza dorada, y la erosión producida a lo largo de incontables milenios ha resultado en extrañas, y hasta fantásticas, formaciones castelares que relucen con un increíble esplendor a la luz del sol poniente. Dónde esta cordillera, en su extremo norte, se fusiona con la Drakensberg de Natal, hay una espléndida reserva natural y de fauna, el Parque Nacional Golden Gate Highlands.