Recomendaciones y elementos que no deben faltar en una aventura al campo

La mochila debe ser sólida y cómoda. Si va a pasar la noche afuera, elija una de más de 60 kilos. Pida que le enseñen a regular cuerdas y correas (las mochilas modernas son complicadas). La de alpinismo es alta, estrecha, con correas laterales.

Guarde el saco de dormir en una bolsa de residuos para que no se humedezca y ubíquelo en el fondo de la mochila. Agregue una lámpara eléctrica; la frontal, que usan los montañistas, es ideal para conservar las manos libres (tiene espacio para una pila de recambio).

La navaja más segura es la que tiene un sistema que impide a la cuchilla replegarse sobre los dedos. El modelo suizo perfeccionado tiene 15 hojas para 24 funciones, desde lima hasta lupa, desde punzón hasta pinzas: con sólo 9 centímetros, da para todo. Si lleva hacha o machete incluya piedra de afilar, de lo contrario su utilidad será breve.
La cantimplora de dos litros está bien cuando no puede beber directamente de un manantial. Útiles son el calentador, las marmitas, los platos y algún cubierto. Tal vez un termo de acero inoxidable, irrompible.

Si va con alguien bien orientado, no precisa mapas ni brújula. Si se aventura solo, la brújula no debe faltar en su bolso. Por si no conoce muy bien el terreno, o se pierde cuando va al baño, provéase de un mapa del lugar.

Incluya un paraguas, y no es chiste: los pastores suelen llevar varios. Se ajusta fácil en la mochila y le vendrá de perillas para andar bajo la lluvia o como cortavientos cuando descanse en el camino.
Una manta de plástico, para tapar agujeros. Cordel: el cordón de suspensión de paracaídas permite casi todas las operaciones: diez metros no pesan y resuelven cualquier dificultad. Caja de fósforos impermeable. Y un espejo (para hacer señales a su vecino de carpa). Son buenos aliados las barras de alimentos energéticos para no morirse de hambre.

Tan importante como la bolsa de dormir es el botiquín para pequeños cortes y arañazos. En bolsitas separadas coloque curitas, compresas empapadas de mercuriocromo, antisépticos para picaduras, árnica para shocks. Si le queda lugar, productos para prevenir ampollas y alcohol.

Se venden botiquines de bolsillo completos: retire los remedios que no se usan y agregue aspirinas, protector hepático, servilletas de papel, bronceador con filtro solar, pomadas calmantes, antiinflamatorios y cremas para manos agrietadas. Si va a un lugar con matorrales lleve una jeringa con suero antiofídico y algo para hacer un torniquete.

Si es de los que consideran que el confort es un gran invento, no se prive de una conservadora de hielo, un filtro para agua, una mesa valija plegable con cuatro asientos. Más que confort, son casi un lujo los handies para estar comunicado y el bote para pescar (sin olvidar la caña)