Villa la Angostura: un lugar mágico

Gomo un milagro que se renueva puntualmente cada año, el verano llega a Villa La Angostura con sus magníficos contrastes. El azul del lago Nahuel Huapi resplandece con los rojos de taiques y notros, el amarillo de las retamas y los rosados múltiples de los lupinos. La copa de 1 s arrayanes apenas deja pasar unos rayos de sol en el bosque mundialmente famoso, declarado monumento natural. de la Península de Quetrihué. Sus pasarelas atraviesan el corazón del inédito grupo, con su maravilloso color canela y sus ancos tríos.

Para quienes se encaraman con placer en los senderos de la naturaleza, la cascada Santa Ana viene cargada con toda la fuerza de la primavera: con sus saltos de aproximadamente 50 metros, su caverna de roca basáltica detrás de una cortina de agua y toda la vegetación propia de la selva valdiviana, es una grata sorpresa oculta en el inmenso bosque.

Además, las cabalgatas guiadas por el Parque Nacional, los lengales achaparrados o el sobrevuelo de un inesperado y majestuoso cóndor. En deportes, el verano en La Angostura se identifica con trekking, caminatas, cerros, lagos, pesca, navegación, windsurf, buceo. Entre las excursiones aptas para todo público figuran la parte histórica de la Villa, la zona del puerto, Nuestra Señora de la Asuncón. la Residencia del Mesidor, el museo y las casitas.